Funes se une por la biodiversidad: vecinos impulsan talleres ambientales y promueven la creación de la Reserva San Jorge

La Mesa Ambiental de la Quinta de Funes invita a toda la comunidad a sumarse a las actividades de preservación y reconocimiento de la flora y fauna local, con el objetivo de fortalecer la conciencia ecológica regional.

La Mesa Ambiental que funciona en la emblemática Quinta de Funes viene consolidando un espacio de encuentro y participación ciudadana centrado en la educación y la conservación del entorno natural. A través de una comisión dedicada especialmente al abordaje de la problemática socioambiental, un grupo de vecinos autoconvocados coordina tareas semanales orientadas a poner en valor la riqueza ecológica de la localidad y promover prácticas sostenibles en el territorio.

Entre las principales iniciativas que lleva adelante el espacio se destacan los talleres de educación ambiental, el diseño de juegos educativos para escuelas y los relevamientos periódicos de biodiversidad. Sorprendidos por el hallazgo de especies que no se habían registrado previamente en la zona, los integrantes del equipo técnico y los vecinos colaboran activamente para documentar la flora y fauna. «Nos asombramos de las especies que vamos encontrando», destacó Verónica, integrante de la Mesa Promotora, valorando el potencial de preservación del predio.

De forma complementaria, el colectivo impulsa con entusiasmo el reconocimiento formal de la Reserva San Jorge, un valioso ecosistema de pastizal pampeano que se regeneró de manera natural tras la construcción de la presa retardadora del arroyo Ludueña en la región limítrofe entre Funes y Pérez. La consolidación legal de este espacio es considerada un paso fundamental para la estructura ecológica regional. «Consideramos que es una herramienta jurídica de protección importante que necesitamos tener para garantizar un corredor biológico en la región», señaló la referente en el programa Todas Las Voces por AM 1330 Rosario.

La propuesta educativa de la organización busca, fundamentalmente, reconectar a la ciudadanía con los ritmos de la naturaleza y fomentar una relación armónica con el entorno. A través de actividades lúdicas y herramientas de observación sencillas como lupas y binoculares, consiguen despertar el interés de las infancias en la preservación de los ecosistemas locales. Según explicaron desde la Mesa, estas vivencias en el territorio resultan clave para «aprender a frenar un poco en estos tiempos que estamos aceleradísimos, a reconocer y entender que todo ser tiene una función ecosistémica».

La organización destaca que la participación activa de los ciudadanos en el cuidado de los espacios verdes urbanos y rurales es la herramienta más eficaz frente a los desafíos climáticos globales. Con una mirada constructiva y de largo plazo, el proyecto invita a que cada habitante de la ciudad se convierta en un actor clave del cambio ecológico desde su propio hogar. «Para la protección, si no somos los vecinos y las vecinas los que cuidamos, vamos a perder absolutamente todo; tenemos que entender que nuestra especie convive con las demás», reflexionó Verónica.

Con el objetivo de seguir ampliando la red de voluntarios y entusiastas de la naturaleza, el espacio mantiene canales abiertos para recibir a nuevos colaboradores. Las reuniones presenciales se realizan todos los sábados de 10:00 a 12:00 horas en las instalaciones de la Quinta de Funes, donde se planifican las próximas recorridas y avistajes. Quienes deseen sumarse a las comisiones de trabajo o participar de las jornadas de observación pueden coordinar su asistencia a través de las redes sociales oficiales del grupo, bajo la denominación de «Naturalistas de Funes».

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