Hizo la multimillonaria obra SIN LICITACIÓN. La inauguró en diciembre cuando aún no estaba finalizada. Debieron cerrarla en enero para terminar obras que permitan utilizarlo con niebla. En junio se suspendieron vuelos… por la niebla.
Lic. Pedro Arrospidegaray
Comencemos por lo que en un primer momento nadie dijo, excepto La Voz de Funes: Nación se desligó de la obra. En ese momento, el gobierno provincial publicó y envió como gacetilla a todos sus medios adictos que «Provincia y Nación garantizan la realización de la obra sobre la pista». Claro, Pullaro no era aún el paladín de la lucha federal contra las injusticias unitarias de Milei en el que se convirtió meses después.
A los pocos días, desde el gobierno provincial nos informaban que la multimillonaria obra no sería adjudicada vía licitación, sino por adjudicación directa. Traducción: La obra se la llevaría el contratista que fuera más amigable con los funcionarios de turno, Pullaro y Puccini en primer lugar. Eso sí, nos aclararon que «En Santa Fe demostramos que en el primer año de gestión bajamos entre un 40 y un 70 % el costo de las obras, y que se puede hacer con eficiencia y transparencia”.
Después vino lo que todos sabemos: En diciembre se inauguraron las obras con bombos y platillos y con notas pautadas a diestra y siniestra para todos los medios adictos durante semanas (¿contabilizará el Gobernador lo que gasta en propaganda dentro del cálculo de lo que está ahorrando en esta revolucionaria obra pública «transparente»?).
Y aquí sucedió algo más vergonzoso: tan sólo unas semanas después, la pista debió cerrarse durante cuatro días para terminar obras de balizamiento. O sea que lo que se inauguró en diciembre no estaba terminado. Ahora bien, ¿para qué eran esas obras? PARA PODER OPERAR CON NIEBLA. El AIR informó mediante un comunicado en ese momento que «Las tareas estarán enfocadas en finalizar la adaptación del balizamiento para poder tramitar la Categoría III de la terminal (un aeropuerto con esta categoría implica que se pueden realizar aterrizajes y despegues seguros aún con condiciones de visibilidad casi nula).» Sería gracioso si no fuera tan triste.
Algunos días atrás, la niebla volvió a convertirse en protagonista del Aeropuerto Internacional Rosario. Varios vuelos fueron suspendidos producto de la baja visibilidad y reaparecieron las críticas contra el gobierno provincial, y con razón, porque cuando se inauguró la pista, una de las principales promesas fue que la nueva infraestructura permitiría operar en condiciones meteorológicas adversas.
Desde la Provincia respondieron recordando que el fenómeno afectó a gran parte de las terminales aéreas del centro del país y que la Provincia completó las obras bajo su responsabilidad, pero todavía faltan equipos que dependen del Servicio Meteorológico Nacional. Sin esos instrumentos, explican, las operaciones siguen atadas a limitaciones cuando la niebla baja fuerte sobre la región. O sea, vendieron una cosa que no era y debieron desdecirse y justificar. Reculando en chancletas podría llamarse este capítulo de la serie dramática que estamos relatando.
Nuevamente, debemos caer en la autorreferencia: La Voz de Funes (la original, la .com, creada en 2020 al calor de la pandemia. No la trucha, esa .ar creada por dos ladrones en 2024), fue el único medio de Funes que alertó sobre cómo podía afectar gravemente a la aeronavegación en general y a nuestro aeropuerto en particular el descomuncal recorte que viene aplicando el gobierno de Milei en el Servicio Meteorológico Nacional.
El modus operandi del oficialismo provincial sigue siendo el mismo: votar los presupuestos de ajuste de Milei en el Congreso, hacer silencio cuando se desmantelan organismos imprescindibles para la vida de todos los argentinos (los santafesinos son argentinos, Maxi) y después sobreactuar indignación y críticas a Nación ante las cámaras cuando los ciudadanos se ven perjudicados.
Para cerrar, algunas preguntas: ¿No hubiera sido mejor alzar la voz contra el freno a la obra pública en 2024, cuando todos sabíamos las consecuencias que iba a traer?; ¿No hubiera sido mejor criticar el ajuste al Servicio Meteorológico Nacional antes?; ¿Los directores del Aeropuerto no temen que algún día ocurra una tragedia y no poder dormir tranquilos por el resto de sus vidas por no haber tenido la valentía de tomar cartas en el asunto?
