Fue el lunes por la tarde, tres días después de la recorrida de Enrico y Santacroce. La mujer primero quiso autolesionarse y luego llegó a cortar a la profesional. Los trabajadores piden presencia policial urgente. «Ya se pidió a municipio y provincia, y nos dicen que no hay dinero para tener un policía en el lugar o una seguridad privada»
Sólo tres días pasaron de la visita por el nosocomio del ministro de Obras Públicas de Santa Fe, Lisandro Enrico y del intendente Santacroce. Tan sólo tres días bastaron para dejar en evidencia una vez más, el destrato y el descuido para con los trabajadores. En este caso, hablamos de los trabajadores de la salud, pero el mismo descuido perciben los trabajadores de la educación y seguridad, por nombrar algunos.
El pasado lunes por la tarde, un grave hecho tuvo lugar en el Hospital Eva Perón de Funes. Una paciente intentó autolesionarse y, luego, atacó a una de las profesionales. El tema reavivó el reclamo de los trabajadores del centro de salud, que piden mayor custodia a la hora de enfrentar algunos casos que llegan al efector de salud.
Fue durante una consulta de psiquiatría. Una paciente, que ya se encontraba bajo tratamiento, extrajo un vidrio de su mochila en medio de la sesión. “Primero se quiso tajear ella el cuello, llegó a cortarse más o menos 3 o 4 centímetros. Era un lío de gritos. La médica quiso sacarle el vidrio y la quiso atacar ella también; se cortó parte de un dedo”, contó uno de los profesionales que intervino en el hecho.
Según explicaron en el Eva Perón, «las heridas no fueron de gravedad pero el impacto psicológico fue devastador». La situación debió ser controlada por el personal de guardia y profesionales de consultorios externos porque no había personal de seguridad.
El hecho reactivó el reclamo del personal del Eva Perón, preocupado por la falta de seguridad a la hora de atender los pacientes. “Te golpean la puerta y te empiezan a gritar pidiendo prioridad cuando estamos atendiendo una urgencia, como puede ser una víctima de choque”, explican desde el centro.
A esto se le suma la compleja realidad de los consumos problemáticos: jóvenes y adultos que ingresan bajo efectos de sustancias, tornándose sumamente violentos tanto ellos como sus acompañantes. Por ejemplo, el pasado 1º de mayo una joven ingresó a la guardia con un cuchillo Tramontina amenazando con quitarse la vida y agredir a su familia.
“Estamos en el medio de la nada y ya se pidió a municipio y provincia, y nos dicen que no hay dinero para tener un policía en el lugar o una seguridad privada”, lamentaron los trabajadores.
Un factor que tensionó aún más el servicio es el fenómeno migratorio de pacientes desde Rosario. Médicos y enfermeros advierten que vecinos de barrios como Nuevo Alberdi, Fisherton o La Cerámica se trasladan a Funes en busca de una atención que perciben como más rápida. “Se está corriendo la bola en Rosario de que acá no tienen que esperar. Vienen y están sacándole los recursos a los pacientes de Funes, tanto medicación como profesionales”, aseguran. Esta saturación, sumada a la vulnerabilidad social de muchos de los que llegan, genera un cóctel explosivo.
.
.
.
FUENTE: Infofunes
