La firma Acril acumula casi $700 millones en deudas, desde hace más de un año. La crisis económica y problemas en la cadena de pagos como desencadenantes.
La crisis que arrastra el sector de la construcción volvió a tener un capítulo fuerte en Funes. Esta vez, el impacto llegó de lleno sobre Acril SRL, una empresa con presencia en la ciudad a la que un acreedor le pidió la quiebra en la Justicia, según informó el portal Punto Biz.
La firma, dedicada a la fabricación y comercialización de revestimientos acrílicos, había desembarcado en Funes con un showroom sobre Ruta 9, pero quedó rápidamente expuesta a un contexto adverso. La caída de la actividad y las dificultades para sostener la cadena de pagos empujaron a la empresa a una situación límite.
El quiebre se formalizó luego de que un proveedor vinculado a la industria del plástico solicitara su declaración judicial ante la falta de cobro. La medida fue dispuesta por el Juzgado de Primera Instancia de Distrito en lo Civil y Comercial N° 5 de Rosario, a cargo de la jueza Lucrecia Mantello, que decretó la quiebra y fijó plazos para la verificación de créditos.
Según lo establecido, los acreedores deberán presentar sus pedidos antes del 26 de marzo de 2026, mientras que el informe individual se prevé para el 2 de julio y el informe general para el 25 de septiembre. La sindicatura quedó en manos de la contadora Carolina Gabriela Benítez.
El desenlace llega luego de meses de deterioro financiero. Tal como había informado InfoFunes, la empresa acumulaba más de 175 cheques rechazados y deudas que rondaban los $700 millones, entre compromisos con proveedores y créditos tomados en al menos siete bancos.
En ese marco, el titular de la firma contó que venía intentando encauzar la situación mediante un concurso preventivo. Sin embargo, el avance del pedido de quiebra terminó por acelerar el proceso. Desde la empresa señalaron que el pedido fue “sorpresivo y sin aviso previo”.
A pesar del escenario, Sabio aseguró que buscará reconducir la situación a través de un eventual proceso de reorganización. “Ahora tenemos que presentar todos los papeles para el concurso, que ya están organizados, y ver después qué es lo que va a pasar”, explicó al mencionado portal, con la expectativa de transformar la quiebra en una instancia que permita negociar con acreedores. Mientras tanto, la actividad no se detuvo completamente. Desde la firma sostienen que continúan operando, aunque con un esquema reducido y enfocado en sostener la estructura comercial. .
El trasfondo, aseguran, responde también a un contexto sectorial complejo. La merma en la construcción, la caída del consumo y el retroceso de la publicidad impactaron de lleno en la demanda. El caso genera preocupación en el entramado productivo local: la evolución del proceso judicial y la posibilidad de una reestructuración serán claves para determinar el impacto final en proveedores, acreedores y en el propio sector de la construcción en la región.
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FUENTE: Punto Biz / Infofunes
