La canasta básica pegó el zarpazo

En febrero el presupuesto alimentario para los hogares subió 9%. Así lo reveló un nuevo informe de la Usina de Datos de la UNR. Una familia necesita más de $1,5 millón para no ser pobre.

El costo de vida en Rosario volvió a pegar un salto en febrero y consolidó una tendencia que erosiona con rapidez los ingresos de los hogares. De acuerdo al último informe de la Universidad Nacional de Rosario, a través de su Usina de Datos, la Canasta Básica Alimentaria (CBA) aumentó un 9% en un solo mes, mientras que la Canasta Básica Total (CBT) trepó un 8%, en un contexto de fuerte presión de los alimentos frescos.

El relevamiento, que mide los umbrales de indigencia y pobreza en la ciudad, ubicó la CBA para un adulto equivalente en $194.848 durante el mes pasado, lo que implica una aceleración respecto de enero y un incremento acumulado del 18,7% en apenas los dos primeros meses del año. En términos interanuales, el aumento alcanzó el 39,8%, superando incluso la evolución general de precios: al 2,9% en febrero, según el Indec del gobierno libertario.

El informe subraya que “el alza se concentró en las frutas (57,0%), los lácteos (8,6%) y las raíces y tubérculos (8,1%)”, rubros de consumo cotidiano que tienen un peso decisivo en los sectores de menores ingresos. A esto se sumaron subas en verduras (7,7%) y carnes (5,8%), aumentos que configuran un escenario donde la mesa diaria se encarece por encima del promedio.

En paralelo, la Canasta Básica Total –que además de alimentos incluye bienes y servicios esenciales– alcanzó los $523.687 para un adulto equivalente, con una suba mensual del 8%. Este incremento, aunque de por sí es elevado, se ubicó por debajo del registrado en alimentos debido a una leve reducción del coeficiente que mide la proporción del gasto no alimentario.

La dinámica revela un dato clave: los alimentos están empujando con mayor fuerza el costo de vida. Según el documento, “el componente alimentario creció proporcionalmente más que el conjunto de bienes y servicios no alimentarios”, lo que explica la desaceleración relativa de la CBT frente a la CBA.

Cuando se observan los números en función de los distintos tipos de hogar, la magnitud del problema se vuelve más evidente. Una familia tipo de cuatro integrantes con vivienda propia necesitó en febrero $1.553.520 para no ser considerada pobre, mientras que un hogar monoparental con dos hijos y sin propiedad requirió $1.266.631 . En ambos casos, los valores reflejan incrementos mensuales cercanos al 8%.

Incluso en situaciones aparentemente menos exigentes, los montos resultan elevados y superan el presupuesto promedio de la gran mayoría de la población. Un adulto solo propietario necesitó $442.117 para cubrir la canasta total, un umbral que resulta significativo frente a los niveles de ingresos vigentes, según el estudio de Usina de Datos.

El relevamiento también pone en evidencia el peso diferencial del alquiler y la composición familiar. Hogares pequeños sin vivienda propia, como el caso de uno integrado por dos personas jóvenes, registraron una CBT de $1.191.363, lo que muestra cómo la falta de propiedad impacta de manera decisiva en el costo de vida.

A nivel metodológico, el cálculo de la CBT surge de aplicar la Inversa del Coeficiente de Engel (ICE), que en febrero se ubicó en 2,69 tras caer un 0,9%. Esta variación indica que el peso relativo de los alimentos dentro del gasto total creció, un fenómeno típico en contextos de deterioro del poder adquisitivo. Además, el informe detalla que algunos rubros amortiguaron parcialmente la suba general, como las legumbres (-7,4%) y el pan (-7,8%), aunque sin lograr compensar el fuerte incremento de los productos frescos.

En términos generales, el trabajo coordinado por Paula Durán y Lucía Andreozzi midió una variación mensual promedio del 8% en la CBT durante el mes pasado, con incrementos interanuales que oscilaron entre el 34,6% y el 35,9%, según la composición. Se trata de valores que consolidan una tendencia de aumento sostenido por encima de los ingresos. Sobre todo, en estos días en los que el gobierno nacional ha fijado el 2% de aumento como techo de paritaria que está dispuesto a homologar. Es decir, una clara determinación por diluir todavía más el poder adquisitivo del salario.

El informe concluye que febrero estuvo marcado por “un sostenimiento en el aumento del costo de la Canasta Básica Alimentaria”, impulsado principalmente por alimentos frescos, y advierte que los umbrales de pobreza e indigencia “resultan cada vez más elevados”.

FUENTE: Rosario12

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